Travesía por los Dolomitas
posteado en Aventureros Columbus, Ciclismo por Columbus Discover Nature
Por Erkuden (@erkupro y @mujeres_en_bici)
Siguiendo con nuestro afán de conquistar cimas con la bicicleta y tras nuestro viaje por Pirineos y Alpes los años anteriores, no podíamos dejar de pensar en dejarnos seducir por las impresionantes rocas rosadas de Dolomitas.
7 mujeres, 7 epatas para recorrer una de las zonas más bellas de los Alpes italianos.
En esta ocasión, todo se iba a complicar más ya que nuestra idea era hacerlo en autosuficiencia, o sea, transportando nosotras el equipaje. Para ello, una vez más, confiamos en las bolsas de bikepacking de Columbus por su buena adaptabilidad a las bicis y su ligereza, algo a tener en cuenta cuando se trata de subir puertos.
Nuestro viaje arrancó en Bilbao, con el vuelo Bilbao Venecia. Tras aterrizar, un vaporeto, nos llevó hasta la otra orilla para llegar a nuestro hotel. Tras una jornada exprés de visita turística por la isla, tomamos un autobús hasta Cortina d’ Ampezzo. En esta ocasión viajábamos sin bicis, ya que es más fácil esta logística sin ellas. Las recogíamos en destino y allí empezaba nuestra aventura.
Etapa 1. Tre Cima di Lavaredo
Así, sin anestesia empezaba nuestra primera hazaña. Subir a la fascinante cima de Tre Cime de Lavaredo. Pensamos hacerlo así porque nos pillaba frescas y realmente hay que llegar con buenas piernas para afrontar esta subida. La salida desde el mismo Cortina ya tiene una buena pendiente. Suerte que ésta era una etapa circular y no debíamos llevar nada en la bolsas, más que la ropa de abrigo, ya que coronábamos a más de 2300 m de altura. Son un total de 23 km con en los que se suben 1170 m de desnivel. Los primeros 9 km son para llegar a la primera cima, Tre Croci, una especie de calentamiento, con una media del 7 con rampas del 10 y 11%. A partir de ahí, tras una breve bajada, que viene bien para recuperar las piernas, llegamos al lago Misurina, un buen lugar para repostar agua y comida y donde arrancan sin piedad las primeras rampas de este coloso. Las primeras del 14% ya nos dejan sin aliento, y los últimos 5 km son brutales encadenando rampas del 15-17%.

Arriba te quedas sin aliento, tanto por la dureza de la subida como por lo impresionante del paisaje. Las montañas, se muestran majestuosas y destacan puntiagudas como queriendo crecer aún más hacía el cielo. Por unos instantes, se detiene el tiempo y solo deseas quedarte arriba contemplando la belleza que te rodea.
Pero el frio se hace notar y es hora de bajar de nuevo al lago para continuar con la ruta y llegar de nuevo a Cortina.
Etapa 2 Falzarego + Ronda Sella
Cuando haces una travesía, buscas trasladar el mínimo equipaje en la bici ya que en algún momento, te va a tocar arrastrar ese peso en plena subida. Y eso era lo que tocaba en la etapa 2. La subida desde Cortina hasta Arabba, para llegar al hotel, dejar las bolsas y seguir con la famosa ruta ronda Sella.
La subida al paso de Falzarego cargadas con las bosas se hizo notar. Fueron 16 km al 5 % de media donde acumulamos unos 900 m con alguna rampa del 8%. Si tuviera que decir algo de esta subida, es que es la que menos me gustó por el tráfico que pillamos. Por suerte, al final el tráfico se desviaba y pudimos disfrutar un poco más del entorno.
El hecho de llevar varias bolsas, te ayuda organizar el equipaje y poder dejar en el hotel lo mayor, con solo soltar un par de velcros y llevarte únicamente lo que vas a necesitar en ruta, como comida y ropa de abrigo. En mi caso particular, solo llevaba la bolsa de cuadro de 2 litros para cargar con todo lo que necesitaba para el resto de la etapa.

A partir de aquí, ya con menos peso en la bici, las piernas empezaban a disfrutar en cada una de las cimas de las que se compone esta vuelta que rodea el macizo del Sella y que conecta cuatro valles ladinos. Pordoi, Sella, Gardena y Campolongo. Como si de una montaña rusa se tratara y sin pisar un metro de llano, íbamos coronándolas y cada paso era más peculiar. En el Pordoi hay un monolito que recuerda al campionissimo, Fasuto Coppi. En cada cima había multitud de gente que se agolpaba en los miradores para apreciar las vistas, o sacar fotos en los carteles con el nombre de la misma. Una vez llegamos a Corvara, solo nos quedaban los últimos 6 km de ascensión al último puerto, el Campolongo, que, aunque no eran muy duros, se hicieron notar por la acumulación de cansancio.
En total, salieron 92 km con 2892 m de desnivel positivo. Una buena paliza.
Etapa 3 Arabba- Bolzano
En esta etapa de transición con traslado de bolsas incluido, tuvimos que remontar los puertos de Camplongo y Gardena que habíamos bajado el día anterior. Una etapa que a priori no iba a ser tan dura, pero que el calor no nos dio tregua. Tan solo fueron 77 km con 1200 m que ya empezaban a pesar. Por suerte, la parte final de la etapa era bastante favorable y pudimos recuperar un poco las piernas por una pista ciclable bastante llana. Fueron los primeros kilómetros llanos después de tres días de puertos sin descanso. En Bolzano pudimos hacer una buena colada de la ropa, que ya tocaba.
Etapa 4 Bolzano- Prato Allo Stelvio
Una etapa también con traslado de bolsas sobre la bici. La mayoría de nosotras llevamos la siguiente configuración de bolsas, llevando el peso repartido entre la bolsa trasera, donde llevamos la mayor parte de la ropa que vamos a necesitar en los 8 días del viaje, de 18 litros, una pequeña bolsa en el manillar para el neceser, electrónica, las bolsitas de sales y el recuperador, de 3 litros de capacidad y otra bolsita en el tubo horizontal del cuadro para las barritas y algunas herramientas, también de 3 l.
Etapa de “descanso” sin puertos, por fin, pero con un calor más que asfixiante. Una ola de calor que también azotaba Italia y que nos obligaba a parar cada 10 km para bajar la temperatura corporal. En esta zona de los Alpes, a menos altura de la que estamos acostumbradas a pedalear, sufrimos más que subiendo los puertos. Aquí, el paisaje cambia radicalmente, nos acompañan kilómetros y kilómetros de manzanos, flanqueados a ambos lados por las altas montañas alpinas.
80 km con 700 m de desnivel positivo, para una etapa de relax previa al plato fuerte de la travesía. La recompensa del día fue un hotelazo para descansar con spa incluido que nos supo a gloria bendita.
Etapa 5 Prato Allo – Bormio
Aquí pusimos a trabajar nuestro ingenio para buscar un transporte que nos llevara las bolsas desde un hotel a otro. Y es que, el plato fuerte de este viaje era el famoso puerto Stelvio, 24 km de subida con sus 44 tornantes, que es así como les llaman a las curvas de herradura en Italia, acumulando 1867 m de desnivel y llegando a la altura de 2758 m. Con estos números, había que encontrar la manera de no cargar el peso en la subida. No fue difícil, una furgoneta de un conocido, nos hizo el favor de dejarnos las bolsas en el alojamiento de llegada. Todo un alivio para nuestras piernas!!
Esta para mí fue la subida más bonita de todas. No tenía ningún sentido hacerla fuerte, sufriendo. Es la típica subida que disfrutas en cada kilómetro, en cada curva, con las vistas, el paisaje, el ambiente que se respira, con cada ciclista que pasa y te saluda… Es todo un honor estar subiendo el puerto que ha dado pie a tantas gestas ciclistas en el Giro de Italia, como la victoria de Mikel Landa en el 2017.
En el alto hay una gran cantidad de comercios con souvenirs de todo tipo, como camisetas, llaveros, peluches, gorras… es casi imposible no comprar nada. Suerte que siempre llevamos alguna bolsa de Bikepacking para imprevistos.
Y si la subida fue espectacular, la bajada hacia Bormio no lo fue menos. Es de esas bajadas que paras a sacar foros, que bajas despacio porque vas deleitándote con el paisaje. Sin duda fue la etapa más bonita de todas.
Etapa 6 Bormio- Gavia
Nuevamente una etapa cómoda para disfrutar sin el peso del equipaje. En esta ocasión tan sólo subimos el passo Gavia desde Bormio, dejando las bolsas en el hotel. Una subida con mucha historia. Quién no recuerda la mítica imagen del Giro de Italia en 1988 donde una tormenta de nieve dejaba estampas casi apocalípticas y que dio el apodo al paso como el monstruo de las nieves.

Bueno, para nosotras el tiempo fue perfecto, conforme íbamos tomando altura, el clima era más fresco, llegando arriba a los 2600 m de altitud. Era una buena forma de huir de la ola de calor.
Son un total de 25 km, acumulando 1400 metros en total. Los primeros kilómetros hasta Santa Caterina dan una primera impresión, pero no tienen nada que ver con la segunda parte del puerto, donde la carretera se estrecha y comienza a empinarse bastante. Algunas de las rampas a 6 kilómetros de la cima superan el 12%. La parte final tiene un pequeño lago llamado Bianco, y se puede ver un glaciar en las montañas. Arriba también hay algún que otro bar para poder tomar algo caliente y reponer fuerzas.
Nosotras bajamos de nuevo a Bormio, donde parecía que habían dejado el horno encendido y recuperamos fuerzas para nuestra última etapa por los Alpes.
Etapa 7 Bormio, Mortirolo – Sondrio
Era una etapa tranquila de bajada hasta Sondrio por el bonito sendero del valle Valtellina. Pero se nos cruzó la idea de que nos pillaba de paso el Mortirolo y no podíamos desaprovechar la oportunidad de retarnos con tan semejante coloso.
Cargamos de nuevo las bolsas de Bikepacking sobre nuestras monturas de carbono y arrancamos siguiendo la estela de la pista ciclable que nos llevaría hasta Colico un día después.
Tras unos 30 kilómetros de bajada, nos desviamos de la ruta para llegar a la localidad de Mazzo de Valtellina donde arranca la que, sin duda alguna, ha sido la subida más dura que he hecho en mi vida. Aquí, la estrategia fue dejar las bolsas en un pequeño refugio a buen recaudo, con una compañera que no subía porque ya lo tenía hecho.
Son 12 km donde se acumulan 1307 m de desnivel y se llega a una altitud de 1852 m.
Desde las primeras rampas, donde ves la imagen de Marco Pantani ya te da la impresión de que aquello es algo solo para expertas. O tienes buen equilibrio y sabes manejar la bici a baja velocidad, dícese unos 4km a la hora, o lo vas a pasar francamente mal. Es imposible ir más rápido. La media es del 10,7, así que hay unas rampas, de entre 11 la más baja, 15- 16 y alguna del 20%. No es un puerto cualquiera, por algo se llamará sí. Cada kilómetro que subes es toda una conquista. Los tramos al 11 te parecen de descanso cuando en la etapa de ayer parecía que te caías de la bici al 12% en el Gavia. Aquí hay que agarrar fuerte el manillar y rezar para que no suba un coche detrás y tengas que poner pie a tierra, que luego hay que volverse a montar. Ni el Angliru es tan duro. Por cierto, están hermanados. Y si, es el puerto más duro pero el que más me ha emocionado subir. Llegué arriba llorando de emoción y rabia por algunas situaciones personales y fue una liberación llegar a la cima. De hecho a falta de 4 kilómetros, empezó a llover y tenía clarísimo que ni el agua me iba a impedir coronarlo.

La cima no es una cosa del otro mundo, pero hay un pequeño refugio para poder cambiarte de ropa y empezar a bajar. La bajada es casi tan dura como la subida. Con el asfalto algo mojado había que tener cuidado con las frenadas para no salirte en las curvas. Tuve que realizar algunas paradas para relajar las manos de la fuerza que debía hacer al frenar.
Una vez abajo pudimos celebrarlo juntas y seguir nuestro camino por el sendero Valtellina hasta Sondrio, esta vez, pasadas por agua, pero tan a gusto después de unos días de tanto calor.
Y aquí acaba nuestra aventura por los Alpes italianos. Al día siguiente por el mismo sendero llegamos a Colico, y de ahí, cruzando el lago Como, llegamos a Milán para continuar nuestra aventura hasta Niza a lomos de nuestras bicicletas.
