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Embajadores Columbus Discover Nature: Adrian

posteado en Aventureros Columbus por

Soy Adrián Moreira, Ingeniero forestal de profesión y en mi tiempo libre me encanta proponerme retos ya sean competitivos o no. Buscando lo diferente y lo poco convencional. Darle vueltas, ir formandolo poco a poco, empaparme de información para poder llevarlo a cabo, convertirlo en un sueño y no parar hasta hacerlo realidad. Como decía Wall Disney: Si puedes soñarlo puedes hacerlo. Y así, cumpliendo sueño tras sueño voy haciendo mi camino.

Podría decir que soy Raider u orientador o incluso aprendiz de alpinista… pero me quedo con aventurero. Si, por supuesto que me gusta competir, disfrutar de la tensión de una carrera, y luchar por conseguir los puestos más altos y más caros. Pero si tengo que sobresaltar algo, me quedo con eso que me mueve más que nada, que es el espíritu de aventura, de buscar aquello que no he realizado o no se ha realizado, descubrir rincones en los que poca gente ha estado, adentrarme en los terrenos más insólitos y salvajes, encontrar así la esencia más básica de uno mismo y llenar la mochila de historias, anécdotas y vivencias. Dame un refugio aislado en medio de una montaña y no me des un hotel 5 estrellas en una ciudad.

Empezamos a conocernos mediante la organización de la bonita prueba Babia Sherpa Tour. Desde ahí empezamos una relación muy interesante, intercambiando sinergias juntos. El espíritu aventurero y de mejora para las competiciones y retos personales encaja perfectamente con el espíritu Columbus. Hemos compartido retos en Sudáfrica, Canadá, Chile, Polonia… Escalado el mítico Urriellu y muchas otras cumbres, ya sea en invierno u en verano. 

Sin duda quizás el momento más épico, fue este año en prueba de las Adventure Race Wolrd Series de Chile “Tierra Indomita”. Durante la segunda noche de competición paramos a dormir 1h 10 min en una especie de pajar de chapa. El suelo era de hierva, mullidito, me meto en mi saco de dormir Columbus Everest. El triangulo que forma el tejado está abierto, y desde el confort de mi saco puedo ver todo el firmamento estrellado justo antes de quedarme dormido. Una hora y cuarto despúes suena el despertador, nos levantamos, salimos de la construcción y todo a nuestro alrededor está congelado, completamente blanco. Nos acercamos a nuestras bicis y les pasa lo mismo. Pero la gran sorpresa fue cuando voy a beber del bidón de la bici, que le queda aproximadamente 1/3 de su capacidad. Completamente congelado, en una hora se había congelado. No sé exactamente que temperatura teníamos, pero esa hora la dormí de maravilla.

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04 Dic, 25

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