Expeditión Canada 2025 World Championship
posteado en Aventureros Columbus por Columbus Discover Nature
Por Adrián Moreira (@adrimoreira90)
Tras la victoria en Tierra Indomita Chile, tenemos la inscripción gratuita para el Campeonato del Mundo en Canadá, así que tenemos que aprovechar la ocasión.
El 20 de septiembre cojo el avión desde O Porto. O Porto, Ámsterdam, Calgary, Kelowna. En este último aeropuerto me encuentro con Romi. Nos recoge la organización y nos lleva a la ciudad anfitriona, Penticton.
En el hotel nos encontramos con Guillaume (de ahora en adelante Gui) y al día siguiente llega nuestra querida Mariana. Ya estamos los 4. Un equipo variopinto sin duda. Un francés, una brasileña, un francés residente en Brasil y un español.

Entre los días 21 y 23 pasamos los diferentes controles de material, cuerdas, agua, nos hacemos con un spray antiosos (nos indican que hay muchos osos en la zona), equipo obligatorio, hacemos la foto de equipo, vamos al super a por las últimas provisiones, pesamos las diferentes cajas con todo el material que nos vamos a encontrar a lo largo de la carrera, se las entregamos a la organización y acudimos a la ceremonia de inauguración de la carrera.
El día 24 a las 6:30 de la mañana nos montamos en los autobuses en dirección al punto de inicio de la carrera y nos dan todos los mapas. Tras unas 7 horas interminables de autobús llegamos a Pemberton. La salida será desde una granja, donde debemos pasar la noche en una tienda de campaña que nos proporciona la organización.
El día 25 nos despertamos a las 5.30 de la mañana, desayunamos en la tienda, recogemos todo y nos presentamos en la línea de salida.
Estos últimos 4 días se me han hecho algo largos, mucho tiempo antes de arrancar la carrera desde que llegué a Canadá, ¡estoy deseando que empiece de una vez!

Son las 7.00 de la mañana, y tras unas últimas palabras de la dirección de carrera, se da el pistoletazo de salida a este World Championship 2025, por delante unos 800 km de aventura. La carrera empieza con una prueba especial en el interior de la granja, tenemos que recorrer a pie parte del recinto hasta una plantación de maíz, recoger y limpiar 4 espigas de maíz cada uno, en total 16 espigas por equipo. Después de esto nos vamos en dirección al arco de salida y cogemos nuestras bicis, ahora sí empieza la aventura de verdad.
La primera sección es una etapa de BTT de 46 km. Al principio tenemos que subir hasta lo alto de un bike parkpara bajar por sus senderos. Como siempre los inicios son estresantes y vamos muy rápido, casi atropellándonos entre nosotros por estos senderitos. Al finalizar el bikepark, que era en bucle, retomamos nuestro itinerario. Toca rodar varios kilómetros, primero por carretera y después por una pista de tierra muy ancha hasta empezar una larga y dura subida que nos lleva a la primera transición.
Las primeras sensaciones no son nada buenas, no me encuentro nada cómodo encima de la bici…
Al llegar a la transición, nos ponemos las zapatillas de correr y nos dan el siguiente mapa. Un trekking de montaña de 13 km. Como no me encuentro muy cómodo y solo nos dan un mapa, le pido a Romi si no le importa orientar a él este tramo.
Nos adentramos en el bosque por un pequeño y ascendente sendero hasta llegar a una zona más plana y despejada. La zona es preciosa, de los mejores sitios de la carrera. Con pequeños lagos glaciares, una de las balizas a pie de una gran cascada y atravesamos un pequeño glaciar. Un trekking de alta montaña superbonito. Al llegar a la última baliza tenemos dos opciones, o buscar el camino por el que subimos y bajar hasta la transición (más vuelta) o tirarnos directos desde la baliza, en línea recta, monte a través hasta la transición (más corto y divertido). Así hacemos, atravesamos todo el bosque y llegamos a la transición.

De vuelta encima de las bicis nos toca afrontar 52 km siguiendo el curso de un gran valle. Casi todo el recorrido es en bajada por lo que el ritmo es muy rápido.
Llegamos a la transición a última hora de la tarde. Toca guardar las bicis en la caja y sacar los packraft, los remos y los trajes secos. No hace frío y Romi dice que es mejor ir sin el traje seco puesto, ya que nos vamos a asar de calor. Le hacemos caso. Por delante nos esperan 40 km remando en un gran lago. Nos metemos en el agua. Sopla mucho viento, pero afortunadamente es a favor de nuestra dirección, nos ayuda a ir un poco más rápido. La noche cae sobre nuestras cabezas. Tenemos un cielo despejado y podemos disfrutar de un cielo totalmente estrellado, sin rastros de contaminación lumínica. Miles de estrellas nos “iluminaban” mientras remábamos en las oscuras aguas del lago Carpenter.
Llegando al extremo del lago desembarcamos. Tenemos que guardar las embarcaciones y todo el material en las mochilas para portear todo durante 14 km hasta el siguiente lago. Básicamente subir y bajar la montaña.

Al llegar al punto de embarque del siguiente lago, nos apartamos un poco del sendero, y entre unos árboles nos tumbamos a dormir una hora justa. Como de costumbre nos despierta Mariana. Nos levantamos, la noche deja paso al día, empiezan a asomar las primeras luces por el horizonte. Nos equipamos, hinchamos las embarcaciones y de vuelta al agua. Otro lago, esta vez de 20 km. El entorno es muy bonito, en parte me recuerda un poco a los Cañones del Sil. El lago está enclavado entre grandes montañas de pendientes pronunciadas.
Desembarcamos en una pequeña playa en el extremo del lago, tenemos que volver a portear las embarcaciones, pero esta vez no las deshinchamos, ya que solo son 1.5 km hasta volver al agua.
Se acabaron los lagos y las aguas tranquilas, ahora empieza lo divertido, un río de aguas blancas con muchos rápidos.
Los márgenes del río están llenos de salmones muertos, a decenas. El agua huele como si estuvieras en una pescadería.
Los salmones están muertos de forma natural. Su ciclo vital empieza en el río, bajan al océano, donde pasan toda su vida y cuando vuelven al río donde nacieron para reproducirse, se mueren.

Después de estos 4 km de rápidos volvemos a desembarcar y nos dirigimos hasta la transición portando las embarcaciones.
Ahora nos toca esperar… En este punto hay una Darkzonedebido a unas obras que se están realizando en una carretera por la que tenemos que pasar. Aprovechamos para comer bien, secar el material de agua y dormir un poco. Aproximadamente 3 horas después volvemos a arrancar todos los equipos que estábamos allí parados. Salida en masa en bicicleta. Al cabo de unos kilómetros llegamos a la zona en obras y nos vuelven a parar durante media hora más… ¡Qué suplicio!
Por fin retomamos la marcha, estamos en una sección de BTT de 80 km. Los primeros 40 km aproximadamente son por carretera, vamos unos 8 equipos juntos. Avanzamos a buen ritmo hasta que nos desviamos a una pista. Empieza una subida larga. El día poco a poco llega a su fin, es hora de encender las luces.
Dejamos algunos equipos atrás y vamos avanzando a buen ritmo durante toda la subida. No es muy pronunciada, pero no dejamos de subir durante un par de horas. Picamos la única baliza de esta sección y ahora para abajo hasta la transición.
Llegamos a la transición, hace bastante frío. Guardamos las bicis en las cajas, nos ponemos las zapatillas de correr y empezamos la siguiente sección. Un trekking de 70 km.
La primera baliza la tenemos en lo alto de una montaña a 2030 msnm, exactamente en una pequeña construcción. Una larga subida a través de una pista, que nos lleva varias horas completar hasta llegar a este punto.
Ahora una larga bajada. Cuadramos con el equipo ecuatoriano Imptek. Vamos conversando un rato con ellos mientras avanzamos por los caminos.

Esta sección, como de costumbre hasta ahora, no tiene dificultad en la orientación, solo tenemos que seguir caminos.
Van pasando las horas y la noche llega a su fin. En uno de estos caminos, Romi y yo vemos a lo lejos un animal negro y gritamos:
– ¡OSO! ¡OSO!- Las ansias por ver uno nos pueden.
Gui y Mariana se quedan callados un segundo y nos dicen: – ¡No es un oso, es una vaca!!
Nosotros insistimos en que es un oso. Avanzamos hacia el animal y efectivamente, era una vaca. Todos nos reímos.
Pasada más de la mitad de la sección tenemos un punto de navegación fuera de pista por un bosque superbonito. El único tramo de este trekking fuera de camino. Es en bajada.
Al llegar al final de la bajada monte a través, volvemos a ver al equipo Impect, del cual nos habíamos separado. Para evitar que nos vean y hagan nuestra estrategia nos escondemos entre los árboles y damos un pequeño rodeo evitando ser vistos. Nos sale bien. Llegamos a la carretera y a la siguiente baliza en una granja.
Los últimos 10 km de esta sección son por una carretera. Un suplicio que no se da acabado, pero por fin llegamos a la transición.
Tenemos que volver al agua. En este río solo podemos remar durante el día, ya que por la noche es muy peligroso. Son las 4 de la tarde y a las 7 se hace de noche. Por lo que no nos dará tiempo a completarlo, son 50 km y la organización estima unas 5h. La organización nos indica 3 puntos en los que poder parar a dormir.
Inflamos nuestros packrafts, nos ponemos los trajes secos y cogemos toda la comida que podemos para pasar la noche. Empieza a llover y a soplar mucho viento.

El río es muy caudaloso, con unas olas enormes. Impone mucho respeto. Cuando entramos en las zonas de rápidos, al entrar en la ola pierdes a la embarcación de delante de vista. Vamos muy atentos a todo, intentando remar los más fuerte posible para evitar caer al agua.
Cuando llevamos una hora aproximadamente, en el margen derecho, al pie de un gran acantilado, a orilla del río vemos un lobo comiendo salmón. Al vernos se asusta y empieza a subir el acantilado corriendo. Tenemos la suerte de poder observarlo mientras corre colina arriba.
A las 3 horas de haber empezado esta sección llegamos a uno de los puntos marcados por la organización para pernoctar. Son las 19.00h. Estamos ante una playa de cantos rodados. Desembarco, me pongo de pie, miro a mi alrededor… llueve, sopla un viento muy fuerte y en esa playa solo hay 3 árboles medio muertos…. Tenemos que pasar 12h en ese lugar, hasta que se vuelva a hacer de día. Pienso para mí: “vamos a morir de frío”.
Buscamos el sitio más “resguardado” del viento y la lluvia, bajo uno de los árboles. Hacemos una hoguera. Cogemos grandes troncos y hacemos una barricada para protegernos del viento. Metemos los chalecos salvavidas entre las rendijas y en 45 min tenemos nuestro campamento listo para pasar la noche. Recolectamos más leña para la hoguera y nos acurrucamos alrededor del fuego. Cenamos tranquilamente y hablamos un rato. Sin duda estamos en un momento mágico y muy a gusto. Con qué poco se puede estar feliz.
El viento amaina. Nos metemos en nuestras fundas vivac, todos arrimaditos y a dormir.
A las 6.00 de la mañana suena el despertador de Mariana. Volvemos a encender la hoguera, desayunamos, nos vestimos y a las 7.00 estamos remando otra vez.
Dos horas más tarde llegamos a la transición.
La próxima sección es una BTT de 64 km, pero con una diferencia significativa. Tenemos que portear todo el material de agua. Los packraft, los chalecos, las palas, los trajes secos… más todo el material obligatorio. Nos repartimos todo el material entre los 4 e intentamos llevar el máximo peso sobe la bici. Las bicis, con todo el material encima y nuestras mochilas pesan un quintal…. Esta sección se va a hacer muy dura.
Los primeros 25 km aproximadamente son por carretera, lo que nos permite rodar y se agradece debido al peso que porteamos. Cruzamos una pasarela paralela a la vía de tren, sobre el río y nos adentremos en los caminos de tierra. Afortunadamente son caminos anchos, lo que nos permite seguir rodando mas o menos cómodos. Vamos intercalando zonas llanas, con pequeñas bajadas y alguna que otra subida. En las subidas el peso que porteamos se nota y nuestras piernas se quejan.
Tenemos que llegar a la transición lo antes posible, no podemos demorarnos, sino nos cogerá otra darkzone y tendremos que parar toda la noche.
Llegamos a la transición con 1h30 de margen sobre el horario limite marcado por la organización. Perfecto.
Nos ponemos las zapatillas de correr, metemos todo el material de agua en las mochilas y sin demora arrancamos para la siguiente sección. Tenemos que portear andando todo el material para remar durante 9 km para bajar un pequeño río con muchos rápidos durante 8 km hasta la transición de la cual salimos.

Llegamos al inicio del tramo de remar. Preparamos las embarcaciones y nos metemos al agua. Una sección superdivertida por un río pequeño, con mucha corriente y con un par de rápidos adrenalínicos.
Volvemos a la transición anterior. Han llegado varios equipos que ya no pueden salir a hacer el tramo de río. Deberán esperar hasta la mañana siguiente, o esa era la teoría.
Ahora por fin podemos abandonar todo el material de agua. Nos volvemos a poner las zapatillas de la bici y salimos a una nueva sección de 36 km. Como ya es habitual, la orientación no tiene ninguna dificultad en esta carrera. Seguir una carretera hasta el primer pueblo. Se hace de noche. Cogemos un camino de tierra que nos lleva directos a la transición.
La transición está ubicada en un cruce de pistas… Sin nada más… Dejamos nuestras bicis, nos ponemos las zapatillas de correr, reponemos comida, cogemos el casco y el material de cuerdas y salimos lo más rápido que podemos. Por delante el trekking más duro de toda la carrera.
El principio es superaburrido. Recorrer durante 20 km una pista ancha hasta llegar a la primera baliza. Pasada esta baliza tenemos que subir por el espolón de la montaña hasta la cima. Se hace supercomplicado intuir el espolón, pues es muy ancho, de noche y con una vegetación muy espesa. En momentos no puedes ni estirar el brazo. Vamos avanzando poco a poco por la espesura del bosque. Tramos con fuerte pendiente donde hay que echar manos al suelo o a la roca.
A las 4 de la mañana decidimos parar a dormir 1h. Estamos en un lugar más o menos plano y mullido por el musgo, pero también muy húmedo. No fue el mejor sueño de ninguno de los 4.
Una hora después estamos en marcha. Poco a poco vamos saliendo de la espesura del bosque, y la arista es más afilada y perceptible.
Empieza a clarear tímidamente el horizonte cuando nos topamos con la siguiente baliza. Se la encuentra Romi en el suelo, de milagro. Yo me estaba yendo 5m más a la derecha y no la había visto, ni la vería.
Alcanzamos la cumbre de Guanaco Peak (2127 m) las vistas desde aquí son espectaculares, zona de alta montaña, con grandes paredes rocosas. En nuestro mapa, eso no se puede percibir.

Nos desplazamos hacia la zona del rapel, un rapel por la pared rocosa, sin nada destacable la verdad.
En esta zona abundan los arándanos, los cuales vamos comiendo. También vemos muchos rastros de osos, pero no los vemos.
La siguiente baliza está en lo alto de otra montaña. Nuestro mapa no nos da mucha información. Ante nosotros grandes montañas con grandes paredes, infranqueables sin material de escalada. Tenemos la opción de bajar al valle, bordear el espolón de roca y volver a subir, pero nos parece mucha vuelta y perder mucho desnivel. Segunda opción, la cual intentamos, dirigirnos al collado que separa las dos montañas y desde ahí intentar subir por una especie de canal. Me meto en el canal, la roca está mojada y llego a un punto de posible no retorno, si subo y después no hay continuidad, es posible que no sea capaz de bajar. Por lo tanto, descartamos esa opción y vamos a intentar la tercera. Dirección norte para coger la arista cimera e ir cresteando hasta la baliza.
Enganchamos el espolón, vamos subiendo poco a poco, leyendo la montaña y buscando los mejores pasos. Tenemos algún paso delicado de echar las manos, pero sin mayor problema alcanzamos la cumbre. ¡Perfecto! Ahora seguimos la cresta de la montaña hasta la siguiente baliza. La picamos y vamos a por la siguiente siguiendo la cresta de la montaña. El tiempo poco a poco se pone más duro, empieza a soplar viento frío y a lo lejos vemos mangas de lluvia que no tardan en hacer acto de presencia.
Vamos bajando de la montaña, perdiendo altura poco a poco por un pequeño senderito que atraviesa un bosque superbonito. La siguiente baliza la tenemos en un foodtrack al lado de una autovía, la cual tenemos que cruzar por un paso subterráneo.
Al llegar al foodtrack aprovechamos para comprar unas hamburguesas calientes que nos sientan de maravilla.
Con ánimos renovados y los estómagos llenos nos ponemos rumbo a la siguiente y última baliza de la sección. Todo para arriba siguiendo un itinerario marcado. Picamos la baliza y ahora la organización nos indica que tenemos que llegar al fondo del valle, al río Coquihalla y lo mejor es seguir el itinerario del Needle Creek.
Bajamos monte a través hasta el valle. Por momentos se vuelve peligroso, con zonas de mucha pendiente y muy resbaladizo. Intentamos apurar para salir de esa zona de día, pero la noche nos alcanza antes de llegar al fondo del valle.
No sin dificultades, con alguna que otra caída logramos salir de esas pendientes infernales y ya estamos en el camino. Por delante otros 12 km aproximadamente por una pista ancha. Es fácil, seguir la pista, dejando el río siempre a mano izquierda hasta la transición.
Debido a la monotonía del trayecto a Romi le da el sueño y va cual zombi agarrado a la mochila de Mariana.
Después de unos kilómetros el camino cruza repentinamente el río por un puente y ahora circula por el margen izquierdo. Ostras… qué pasa aquí… no deberíamos cruzar…
Paro, veo el mapa, en él no aparece puente ninguno y el camino siempre va por el otro margen del río. Del otro lado no hay nada. En esto unas luces vienen de frente. Son el equipo checo, le comentamos lo que pasa y tienen el mismo problema que nosotros, non entienden nada… Volvemos con ellos hasta el puente, no hay camino por el margen derecho, damos un par de vueltas bajo la lluvia incesante. El rumbo en la dirección que vamos es bueno, vamos a hacerle caso, aunque el camino no esté pintado en esta mierda de mapa. Dejamos a los checos atrás y seguimos el camino ancho confiando en el rumbo de la brújula. Al rato otro puente que nos lleva de nuevo al margen derecho del río. Parece que estamos otra vez en el buen camino. Así es, al poco llegamos a la transición.
En la transición hay una carpa de 3×3. Debajo de ella hay una mesa de la organización y detrás, en el suelo, está durmiendo el equipo danés, al cual despertamos al llegar nosotros.
Sigue lloviendo, cogemos las cajas con nuestras cosas y nos acercamos a la carpa para intentar cambiarnos. No entramos todos. Le preguntamos a la organización si tienen otra carpa y nos dicen que no, que eso es todo lo que hay. Increíble pero cierto.
Al poco llega el equipo checo. Estamos 3 equipos acurrucados debajo de la carpa, intentando escapar de la fría lluvia. Pero así no hay quien se apañe.
Nuestra situación le debe dar pena a un señor que hay por allí y nos dice que podemos pasar dentro de una de las cabañas que hay en la zona de la transición. En ella están los fotógrafos oficiales de la carrera. Sin dudarlo allí vamos los tres equipos. ¡Qué calorcito y qué bien se está! Nos cambiamos las ropas mojadas, comemos y aprovechamos para dormir 1h 20 min.
Nos despertamos, salimos de la cabaña, ya no llueve, pero hace mucho frío. Nos montamos encima de nuestras bicis, por delante 60 km más.
A través de diferentes pistas tenemos que llegar hasta a un pueblito (Tulameen), en él está la siguiente baliza. Llegamos a primera hora de la mañana, con las primeras luces. El frío es intenso.

Cogemos un tramo de carretera hasta alcanzar un camino que sube directo hasta la zona alta de la montaña donde tenemos la siguiente baliza. Parece que vamos a tener que portear mucho (según como lo indica el mapa) Vamos subiendo poco a poco, se deja querer y prácticamente podemos subir pedaleando todo el rato. Al llegar a la parte alta empezamos a ver cosas raras. En el terreno hay muchos caminos y en cambio en el mapa solo tenemos 1. No nos cuadra nada, damos varias vueltas hasta que nos paramos en un panel informativo. Ahora entendemos todo. Nos vamos guiando por los paneles informativos para llegar a la baliza, ya que nuestro mapa en esta zona no nos sirve para nada. Picamos la baliza y nos dirigimos a la transición que está a escasos kilómetros.
Ahora tenemos otra sección a pie, cortita, de 8km. En teoría es una prueba de orientación específica. Pero todo se queda en teoría. De orientación específica no tiene nada. En 1h 30 completamos el recorrido y volvemos a la cabaña donde está ubicada la transición.
La meta se ve cada vez más cerca. Sabemos que estamos novenos. Pero no sabemos cuánto tiempo nos sacan los de delante, ni cuanto tiempo le llevamos a los que vienen por detrás.
Penúltima sección. 114 km de BTT. Salimos de la transición por un pequeño bike park superdivertido hasta llegar al pueblo.

En el pueblo tenemos que coger una vía verde durante prácticamente 90 km. 90 km donde no hay que orientar lo más mínimo. Tenemos una baliza a mitad de camino, a orillas de un lago. El primer tramo de la vía verde es algo aburrido y feo. Me recuerda en parte a la zona de Castilla. Va picando un poco para arriba todo el tiempo y se hace duro de rodar. Los 4 vamos en línea dándonos relevos y jugando a juegos para no dormirnos.
Afortunadamente la orografía va cambiando y el entorno es más bonito, nos vamos metiendo en zonas de montañas con grandes lagos con mucho encanto.
Ante nosotros atraviesa la pista un oso, una fugaz mancha negra, pero un oso que vemos Gui y yo. Nos ponemos supercontentos. Al rato vemos otro oso en el margen derecho de la pista, en medio del bosque. Paramos. Está sentado viendo para nosotros, se levanta con parsimonia y se va. Los 4 estallamos de alegría. Ya pensábamos que no íbamos a ver osos, decían que había tantos osos y no los íbamos a ver…. No puede ser.
Continuamos nuestra marcha, picamos la única baliza de la sección y tras 100 km, ya de noche otra vez, llegamos a la transición. La última transición.
Lo de siempre, desmontamos las bicis y las guardamos en la caja. Esta vez no nos cambiamos ni cogemos comida. Solo nos quedan 8 km remando en una canoa canadiense.
Nos metemos al agua. El lago está como un plato y la temperatura es ideal. Yo voy con Gui, como siempre y Romi con Mariana. La oscuridad nos envuelve en medio del lago. Al fondo, en el extremo del lago, las luces de la ciudad de Penticton nos indican nuestro destino.
Desembarcamos en la playita al lado de un barco a vapor que actualmente es un museo. Picamos la última baliza. Solo nos queda recorrer el paseo marítimo andando y la meta nos espera.
Últimos pasos. Entramos en el centro de competición, la organización nos da las banderas de nuestros países, ya vemos el arco de meta. ¡Gritamos y nos alegramos!

¡¡SOMOS 9º DEL MUNDO DESPUÉS DE MÁS DE 800 KM Y 135:47 HORAS!!